Dices que hace tiempo que no escribo, así que esto es para ti, para que te entretengas un poco mientras estudias...
"Lo
conocí una noche de sábado, eran noches de monotonía por aquella
época así que no esperaba conocer a nadie y menos allí, en aquel
antro que se había convertido en mi segunda casa.
Cuando
nosotras llegamos ya estaba allí, bebía solo cerveza en la barra,
estaba observando a la gente entrar y salir y de vez en cuando se
reía, nunca me dijo porqué. También fue una época de tequila,
cuando llevabas varios perdías el norte, el sur y alguna que otra
cosa más, de manera que no recuerdo como empecé a hablar con él.
Creo que esa noche fui una de las personas de las que se rió pero
mereció la pena. No recuerdo de que hablamos, ni cuantas cervezas
bebimos, ni cuantas canciones bailamos, pero debí parecerle
interesante porque quiso verme otra vez. Nunca había hecho algo así
pero supongo que me gustaron aquellos ojos marrones que me miraban
con curiosidad y le di mi número. D se llamaba.
Era
31 de diciembre y hacia un calor inusual. Como no andábamos muy bien
de pasta, nos quedamos en casa a celebrar la entrada al nuevo año.
Eso si, sin dinero, pero tuvimos una mesa de reyes y un mini bar
todavía mejor. No éramos muchos, nosotras tres y un par de amigos
más. Hablamos de aquel año que para todos había sido un poco
difícil. El cambio de una ciudad a otra, el volver a una vida que ya
no sabes si te pertenece, volver a los sitios que creías tuyos y que
ahora son de otros. La gente que pasó por nuestras vidas aquel año,
tanto la nueva como la vieja, dejó una huella, supongo que por la
situación de precariedad que vivíamos. pero en concreto hubo una
que a día de hoy nos abstenemos de comentar porque nos hizo
descubrir la maldad humana y en cierta manera, nos hizo daño. Ya te
contaré en otro momento.
No
llegamos a las uvas pero acabamos con el vodka y el tequila y
decidimos salir.
“¿Dónde
estás?”, me dijo y a los diez minutos ahí lo tenía. Hablamos de
tantas cosas que apenas puedo recordar todo, había ratos que me
perdía en su mirada, dejaba de escuchar y estaba bien. Amaneció en
la plaza, el reloj decía que eran las once y había gente bañándose
en la playa. “Si te apetece hacer algo esta tarde, avísame”, le
dije. Y así, tontamente, empezó todo."
“Me
hundí en tu noche,
y el placer fue infinito y tan oscuro que pensé
tejer mi bandera con un círculo de estrellas.
La luna en un rincón.
Te has convertido en mi nación,
y yo, eclipsado, soy un faro a pleno sol
que envidia a la humanidad
si al apagar sus luces se prende mi ansiedad.
Sigue su invasión, por los aires.
Sigue su invasión, y es constante...”
y el placer fue infinito y tan oscuro que pensé
tejer mi bandera con un círculo de estrellas.
La luna en un rincón.
Te has convertido en mi nación,
y yo, eclipsado, soy un faro a pleno sol
que envidia a la humanidad
si al apagar sus luces se prende mi ansiedad.
Sigue su invasión, por los aires.
Sigue su invasión, y es constante...”