miércoles, 29 de agosto de 2012

H-1


Dices que hace tiempo que no escribo, así que esto es para ti, para que te entretengas un poco mientras estudias...

"Lo conocí una noche de sábado, eran noches de monotonía por aquella época así que no esperaba conocer a nadie y menos allí, en aquel antro que se había convertido en mi segunda casa.
Cuando nosotras llegamos ya estaba allí, bebía solo cerveza en la barra, estaba observando a la gente entrar y salir y de vez en cuando se reía, nunca me dijo porqué. También fue una época de tequila, cuando llevabas varios perdías el norte, el sur y alguna que otra cosa más, de manera que no recuerdo como empecé a hablar con él. Creo que esa noche fui una de las personas de las que se rió pero mereció la pena. No recuerdo de que hablamos, ni cuantas cervezas bebimos, ni cuantas canciones bailamos, pero debí parecerle interesante porque quiso verme otra vez. Nunca había hecho algo así pero supongo que me gustaron aquellos ojos marrones que me miraban con curiosidad y le di mi número. D se llamaba.

Era 31 de diciembre y hacia un calor inusual. Como no andábamos muy bien de pasta, nos quedamos en casa a celebrar la entrada al nuevo año. Eso si, sin dinero, pero tuvimos una mesa de reyes y un mini bar todavía mejor. No éramos muchos, nosotras tres y un par de amigos más. Hablamos de aquel año que para todos había sido un poco difícil. El cambio de una ciudad a otra, el volver a una vida que ya no sabes si te pertenece, volver a los sitios que creías tuyos y que ahora son de otros. La gente que pasó por nuestras vidas aquel año, tanto la nueva como la vieja, dejó una huella, supongo que por la situación de precariedad que vivíamos. pero en concreto hubo una que a día de hoy nos abstenemos de comentar porque nos hizo descubrir la maldad humana y en cierta manera, nos hizo daño. Ya te contaré en otro momento.

No llegamos a las uvas pero acabamos con el vodka y el tequila y decidimos salir.
¿Dónde estás?”, me dijo y a los diez minutos ahí lo tenía. Hablamos de tantas cosas que apenas puedo recordar todo, había ratos que me perdía en su mirada, dejaba de escuchar y estaba bien. Amaneció en la plaza, el reloj decía que eran las once y había gente bañándose en la playa. “Si te apetece hacer algo esta tarde, avísame”, le dije. Y así, tontamente, empezó todo."

Me hundí en tu noche,
y el placer fue infinito y tan oscuro que pensé
tejer mi bandera con un círculo de estrellas.
La luna en un rincón.
Te has convertido en mi nación,
y yo, eclipsado, soy un faro a pleno sol
que envidia a la humanidad
si al apagar sus luces se prende mi ansiedad.
Sigue su invasión, por los aires.
Sigue su invasión, y es constante...”

1 comentario:

  1. Me gusta como escribes, pero esta vez te has lucido I ! Es una historia agridulce...pero más lo siento por la otra persona q por ti, q no sabe lo q se ha perdido. Y además está aquello de ... ``cuando reunes el valor suficiente para hacer algo,salga bien o salga mal,no te quedaras con la incertidumbre de saber que hubiera pasado,y ademas,tienes esa cierto animo por dentro que te dice que has sido valiente,que el que no arriesga nunca sabe si puede ganar.´´ Y esto lo dice una persona sabia también dada al tequila.

    El remate de la canción es genial!

    Te sigo leyendo ''anónimamente'' ;)

    PD: gracias por amenizar el estudio.



    ResponderEliminar