lunes, 24 de septiembre de 2012

Cabeza-corazón-cuerpo


Todos los años sobre estas fechas nos movemos a Tomarporculo para recibir una especie de “formación” útil para nuestro trabajo con los chavales el resto del año. Normalmente suele ser un coñazo, pero me gustan porque así veo a los monitores que viven lejos.
Este año el tema prometía: “Sexualidad y afectividad”. Desde que nos enteramos llevamos cachondeo sobre lo que nos iban a contar, todos esperábamos la típica charla de sexo que te dan en la E.S.O y que luego podríamos contarle a nuestros chavales, pero la cosa fue más allá. La charla estaba orientada a nosotros, a nuestra sexualidad, nuestro autoconcepto y autoestima, y nuestras relaciones con otras personas.

¿Qué es la sexualidad? La sexualidad es un conjunto de cualidades que abarca toda nuestra persona, no sólo el componente físico, sino también otros aspectos como el psicológico, el afectivo, el social, el cultural, el ético. Puede decirse que la sexualidad no es algo que tenemos, sino algo que somos.”
El cerebro, a través de las conexiones entre el córtex, el hipotálamo y la hipófisis, es el encargado, por medio de las hormonas, de hacer funcionar nuestro aparato reproductor. Hasta él llegan los estímulos que recibimos del exterior y, en función de ellos, actúa. Así, la sexualidad no sólo es cuestión de cuerpo, sino también de corazón y cabeza.”

¿Qué te parece? Eh? Va a resultar que no era tan fácil el tema. La sexualidad al parecer tiene cuatro dimensiones: Física, genital sanitaria; Ética, libertad; Social-cultural; y afectiva-psicológica. Y, una sexualidad inteligente es aquella que concilia cabeza-corazón-cuerpo (C-C-C).

Nosotros, que somos muy de reflexionar, pensamos: ¿vivimos una sexualidad inteligente?, ¿sabemos equilibrar cabeza-corazón-cuerpo en las relaciones que mantenemos con la gente?
Yo pienso que no. Si fuéramos inteligentes no andaríamos rotos cada dos por tres entre chascos y decepciones. Si fuéramos inteligentes, tomaríamos decisiones correctas que no nos hicieran sufrir, elegiríamos a personas que sabemos que nos harían sentir un poco más equilibrados, queridos y satisfechos. Pero no.

Cuando vivimos la sexualidad desde la cabeza cometemos el error de ser demasiado calculadores. Un chico decía que el no hacia nada sin tener todo milimetrado y calculado, la frase fue “lo racionalizo y organizo todo para correr el mínimo riesgo”. ¿Quién no lo ha hecho alguna vez?

Cuando lo hacemos desde el corazón, lo entregamos sin reservas, sin pensar y tarde o temprano, batacazo. Otra chica decía: “cuando te enamoras tienes que darlo todo”. ¿Quién no lo ha hecho alguna vez?

Cuando vivimos del cuerpo, bueno... ¿Quién no lo ha hecho alguna vez?

A mi todavía no me queda muy claro todo esto, no se ni dónde ni cómo encontrar el equilibrio perfecto para esta supuesta “sexualidad inteligente”... Igual ni existe...

1 comentario:

  1. Quizá lo que para uno es equilibrio, para otros es batacazo... por eso para unos habrá armonía entre cabeza-corazón-cuerpo mientra que para la otra gran mayoría será ir buscando los trocitos que dieron desmesuradamente y, para otros, organización...

    como ya te dije, me gusta mucho como escribes.

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