jueves, 30 de mayo de 2013

Domingos


Estaba de pie, en silencio, viendo aquel atardecer de domingo en el faro del puerto.
Mis OJOS no daban crédito de lo que estaban viendo: el mar revuelto levantaba olas gigantescas que mojaban el muelle y a todo aquel que andara cerca; el cielo, estaba cubierto de nubes oscuras pero que con la caída del día  se abrieron para dejar pasar un sol en retirada, no te puedo describir la cantidad de colores que me envolvían  Mi NARIZ respiraba ese olor tan característico que tiene el mar. Mis OÍDOS captaban el graznido de las gaviotas, ya sabes lo mucho que me gusta y me relaja ese sonido porque me recuerda a mi infancia. Mi PIEL se mojaba poco a poco con la incesante lluvia y echaba de menos la tuya. Mi CABEZA sólo pensaba en ti y mi CORAZÓN lo único que deseaba era que una de las personas que me rodeaban fueras tu.

1 comentario:

  1. Hombre! Muchas gracias por la parte q nos toca al resto... jajaja ;). Precioso, como siempre!

    ResponderEliminar